domingo, 3 de julio de 2016

Feliz Cumpleaños y un trasteo

Muchas cosas importantes han pasado esta semana, no sólo el cumplir 25 años. Desde el lunes estuve empacando todas mis posesiones en Southampton con ayuda de Arturo y hoy finalmente me encuentro en un nuevo lugar en la ciudad de Cardiff, donde Arturo vive. 

Llegué a Southampton hace más de 9 meses sin tener donde vivir, y la situación era tan angustiosa que acepté la oferta de acomodación que parecía perfecta sin leer el contrato en lo absoluto. Ví en un principio que lo que me importaba estaba bien, es decir el precio y los beneficios. Todo el costo se dividía en tres cuotas muy razonables que se ajustaban a mi economía, y se incluía un pase de autobús ilimitado. No me fijé en que el contrato era hasta el 1 de Julio, y no pensé que dos semanas antes recibiría un correo que me exigía desalojar antes de las 10 de la mañana del día mencionado. Este contrato les sirve a los estudiantes de pregrado, y a pesar de que ya terminé materias como estudiante de maestría, se supone que debo escribir la tesis durante el verano, por eso los contratos de mis compañeros y de Arturo son hasta Septiembre. Asumí que el mío también lo era. 

Después de que ninguno de mis amigos de Southampton se solidarizara ofreciéndome alguna opción para quedarme en Southampton sin pagar una renta, sabíamos con Arturo que la solución era irme a vivir a Cardiff. Sin embargo el vivir juntos no nos convencía, entre otras cosas porque no podemos hacer caber también todo lo mío en un espacio pensado para una persona. Afortunadamente la capellanía católica de la Cardiff University ofrece acomodación, y pensamos que por caridad me recibirían. En efecto aceptaron darme un cuarto.

Sin embargo, tres días antes de irnos de Southampton a Cardiff, el capellán asistente le preguntó a Arturo cómo prefería yo pagar los costos del alojamiento. Con toda la vergüenza él contestó que mi problema es que no tengo cómo pagar. A Daniel, el asistente, no le pareció problema, pero nos dijo que lo hablaría con el padre. Este padre nos conoce muy bien porque con él tomamos curso prematrimonial. Al día siguiente nos dieron la razón de que tenían un cuarto disponible para mi, pero no en los Halls de la capellanía. Y nos dejaron la dirección.

Así como en muchas universidades de Bogotá, la Cardiff University tiene sus campus; pero para cuestiones administrativas y extras como idiomas, psicología, etc., hay toda una cuadra de casas que la universidad ha comprado para esos fines, pero que siguen siendo las casas, intactas por fuera. La capellanía era inicialmente una de estas casas, antes de que el padre construyera el Newman Hall y pasara su oficina, su biblioteca y su sala común allá. En la antigua capellanía es donde estoy viviendo, porque cuenta con unos cuantos cuartos. 

El 1 de Julio a las 11 de la mañana Arturo y yo salíamos de la St. Margaret's House (donde vivía) en Southampton, con dos maletas de las grandes, dos maletas pequeñas, el teclado en su estuche, una bolsa con implementos de limpieza y de cocina, otra con comida y cada quien con su morral en la espalda, a coger el bus a la estación de tren. Cuando usé mi pase de autobús me di cuenta de que había vencido, venció con el contrato de la manera más puntual y estricta. En la estación de tren sufrimos un ataque de pánico porque no nos acordamos entre mil cosas de anotar el código que se necesitaba para reclamar los tiquetes. Finalmente, ante la perspectiva de pagar la tarifa absurdísima de 70 libras cada pasaje cuando no se compra con anterioridad, rompí en llanto, y sin quererlo conseguí que nos dejaran subir al tren bajo la palabra de que allá en Cardiff conseguiríamos conectarnos a internet para comprobar que si adquirimos los pasajes. 

La casa en la que vivo tiene la fachada abandonada: el jardín está muy crecido y la puerta está sucia de tierra, basura y con telarañas. Al entrar con Arturo nos dimos cuenta de que por lo menos ha estado abandonada todo el año académico. La suciedad, el polvo y el encierro le dieron a Arturo muchísima alergia, tanta que ahora estamos pensando que es más bien gripa. Todos los baños están bien malucos. Mi cuarto estaba más o menos limpio, pero olía muy extraño y es muy pequeño, con muy pocos espacios para guardar, y no tengo baño propio, nisiquiera lavamanos como en el otro. No voy a negar que me decepcioné mucho, hasta que me di cuenta que no tengo derecho a exigir, me están alojando sin ningún costo... Es un buen ejercicio espiritual. 

Hoy mientras yo desempacaba por completo, Arturo aspiró los dos últimos pisos. Yo vivo en el último. Otro día, que no sabemos cuál será, nos dedicaremos al primer piso y a la fachada. No tenemos muchas ganas de hacerlo pronto. Hoy terminé de instalarme, y logré darle al cuartico mi toque. Eso sí, dejé una maleta sin desempacar, porque no tengo donde poner las cosas. Voy a tener que tocar teclado sobre la cama cuando quiera hacerlo. Mi comida, implementos de cocina y loza van a quedarse donde Arturo, porque comeremos allá siempre. Les adjunto unas fotos de como quedó mi humilde morada: 

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Debo ir a Southampton dos veces este mes, sola porque no nos alcanza para que venga Arturo. Luego, iremos los dos a Polonia a visitar a Patricia durante los primeros 10 días de Agosto, y volveremos aquí. Por último viajaremos a Colombia el 3 de Septiembre, desde donde yo terminaré y entregaré mi tesis.