lunes, 30 de mayo de 2016

Cerezas para el pastel

Han pasado 10 días desde mi última entrada, pero no ha cambiado mucho la situación: sigue tratándose aquel "pastel" de frustración al que ahora le pondré unas cuántas "cerezas". 

Los días se me pasan lento y se hacen largos, efecto acentuado por la luz del sol que comienza temprano y se va alrededor de las 9 de la noche. Todos los días salgo a ensayo de los dos coros en los que estoy o a Misa. La ópera en la que iba a cantar la cancelaron. Estando en casa, cocinar y los quehaceres como lavar la ropa, la loza y limpiar el cuarto, me distraen y me levantan el ánimo. De resto, he tejido mucho. Afortunadamente tuve pedidos: Un conejo tejido para Patricia, que por supuesto no le cobraré, un poncho para una señora que aún no me ha pagado, una balaca y una bolsita para una amiga chilena que me los va a intercambiar por otra artesanía. También canto, y he compuesto mucho, lo cuál ya es bastantísimo consuelo.

He dejado un poco el Netflix, y me he hecho aficionada a un predicador católico de YouTube y a un programa español en el que se habla de actualidad desde una perspectiva católica. También se me dio por comenzar a ver un montaje de "La zapatera prodigiosa", por lo que mi tesis es sobre Federico García Lorca. Lamentablemente, viendo el video me di cuenta de que mi tesis es aún más inviable. No explicaré porqué técnicamente, pero también está el hecho de que no tengo cómo viajar a España en busca de fuentes, no tengo el dinero...  El problema de siempre. 

Hoy se me dio por revisar el contrato de mi alojamiento, y vence el 1 de Julio, lo cual me da un mes más. Obviamente no me iré antes del concierto de la Choral Society que es el 2, pero aunque consiga donde quedarme unos días, debo estar saliendo de este país a mediados de Julio. No creo que consiga trabajo en lo que queda de tiempo, además me tocaría gastar mi salario en vivir maltrechamente pagando un nuevo lugar, en vez de ahorrar, porque la visa sólo me deja trabajar medio tiempo. Quería ir con Patricia a Polonia este verano, pero me parece que no me va a alcanzar para los dos pasajes, así que me verán de nuevo muy pronto. Cuando estábamos comentando esto con Arturo, nos dio muchísima tristeza el hecho de que no turisteamos aquí, no conocimos Escocia, no fuimos a Europa, no comimos en esas pastelerías elegantes de Londres a la hora del té. Arturo preguntó "¿Qué sueño cumplimos?". No supe qué responder...

"Cumple tus sueños". Muchas personas respondieron a mi momento de crisis animándome a que no abandone mis sueños. Lo veo difícil, porque ser musicóloga no era mi sueño. Mi verdadero sueño de vida yacía siempre tan escondido pero tan obvio, aferrándose a mi corazón con determinación. Ese sueño no se desvanece, a pesar de las excusas con que lo golpeo como que no soy lo suficientemente hermosa, o carismática, o que no tengo un sintetizador. Lo decidí ignorar porque me sentía fea y sin talento. Pero al estar aquí, respondiéndome sólo a mi, me di cuenta de que el tiempo corre y yo debo hacer todo lo posible por cumplirlo. 

Mi sueño al venir aquí no era convertirme en maestra en musicología, era salir del país, cambiar de ambiente, re encontrarme con mi creatividad y superar una crisis que comenzó en el 2013. La musicología sólo fue la vía más fácil que vi, sobretodo porque necesitaba mejorar mis posibilidades de empleo. Sin embargo aquí estoy, a un pelo de no terminar la maestría. 

Cuando vi la fecha en la que acaba el contrato de la acomodación, pensé de repente que todo apuntó a este final, desde el día en que llegué a las malas a buscar donde vivir. Es providencial que me quede el dinero preciso para vivir este mes, pagar el tiquete de avión e irme cuando me tocaba de todas formas. ¿A qué llegaré a Colombia? Empezaré a buscar trabajo desde aquí, aunque eso no le quita la incertidumbre y la zozobra financiera, pero mi viaje personal, espiritual y creativo sigue. Arturo se devolverá después, pues tiene que conseguir trabajo aquí como sea para pagar la deuda que tiene con su alojamiento, pero su contrato es hasta Septiembre. Hasta Julio irán entonces nuestros esfuerzos por no estar separados. Nos esperaremos desde distintos continentes. 



viernes, 20 de mayo de 2016

Gloomy Mood

Estoy aquí sentada frente al escritorio con una batalla tremenda en mi interior. 

El lado izquierdo de mi cuello y espalda están con dolor desde hace una semana, y desde hace dos días, el dolor me ha cogido el brazo izquierdo. No he tenido más opción que hacer como si no pasara nada, pero la verdad es que es bastante molesto porque yo soy zurda.

En 5 días es nuestro aniversario de novios con Arturo. Él va a venir a Southampton, y por primera vez en 8 meses, vamos a comer en un restaurante que no sea Subway o McDonald's, en un verdadero restaurante británico. Acordamos cuál iba a ser desde Diciembre y guardamos un presupuesto. Sin embargo, no siento ganas de celebrar en absoluto...

Recibí hace un momento un correo que decía que no me dieron el trabajo al que apliqué hace poco. Estos fracasos no se vuelven rutina, de ninguna manera te acostumbras a ilusionarte, pensar que para esta aplicación ya has aprendido y que esta vez si te tomarán en cuenta, y luego ver que no sucedió. Esto quiere decir que pasó otro mes en el que no recibí un salario, un mes en el que gasté lo menos que pude, siendo mi único lujo ir a verlo a él. Hace una semana también fui a comprarme una blusa bonita para ponerme ese día, porque no alcanzaba el dinero para vestido. Desde Abril el dinero no alcanza, ya pasó más de la mitad del año, y como no recibo ingresos, no he podido compensar los gastos que hice pensando en que seguro iba a tener trabajo para Mayo.

Mayo era un mes coyuntural desde aquella noche en que Arturo y yo decidimos que queríamos casarnos en Octubre. Hicimos cuentas de que en Mayo los preparativos debían comenzar, para Mayo diríamos a nuestras familias que había que ir empezando con lo que es a largo plazo, como mi vestido. Soñaba con que me tomaría yo misma las medidas, si acaso mediante video-llamada, para que la costurera me indicara bien cómo medirme. Pensábamos que para este mes por lo menos no estaríamos careciendo de lo que necesario, que es lo que por ejemplo le pasa a Arturo, que debe su alojamiento porque literalmente nunca tuvo ese dinero y contaba con trabajar. 

Creía yo también que para Mayo ya le habría cogido más práctica a la maestría y que tendría la tesis planeada y aprobada. Esto no se cumple tampoco. Después del fiasco de presentación de mi plan de tesis que tuve hace tres días, vuelvo a sentirme como cuando llegué, como más tarde en Diciembre: En el lugar equivocado. ¿No sería mejor ahorrarme toda esta humillación? Ayer Valeria, mi consejera académica, me dijo que tengo que trabajar el doble que los demás porque pienso de manera muy poco práctica y me hace falta método, sobretodo método científico. Claro que me hace falta, si yo nunca quise ser científica... Contemplamos entre las dos mis opciones, y entre ellas está el no hacer la tesis y por lo tanto no obtener el título de Maestra. 

Y en este punto, no me importaría. Si entre más me conozco más me doy cuenta de que no quiero ejercer la musicología, si ya en Diciembre sabía que esto no es para mi... ¿Cómo puedo adquirir competencias que no tengo y forzar una perspectiva y un enfoque específico que no tengo? A veces miro mi vida en retrospectiva y me doy cuenta de cuánto me he esforzado por adaptarme a una vida ordinaria, a procesos ordinarios, que nunca me salen bien... Cuando he sido realmente feliz es porque he optado por lo diferente, inesperado, alguien podría decir que por lo inefectivo o no práctico, como estudiar la carrera de música. ¿Cómo puedo adquirir eso que no tengo? Sinceramente, nunca me ha interesado adquirirlo. 

Valeria me ha dado unos días para tomar la decisión de si quiero o no presentar la tesis y obtener el diploma. Para Arturo es impensable el decir que no, porque significaría que me rendí, que me dejé aplastar... Ahora mismo pienso que decir que no implicaría que puedo recomenzar, salir de esta situación precaria y comenzar de nuevo; ya que la experiencia no ha sido perdida. Si en mi desesperación por mejorar mis opciones profesionales no habría escogido lo que era más fácil en ese momento, es decir escribir un ensayo para aplicar a musicología, no habría salido del país, no habría vivido sola y alcanzada económicamente, no habría puesto a la mayor de las pruebas nuestro amor con Arturo, y no me habría visto como debía verme... No me habría reconciliado conmigo y con la música.