Han pasado 10 días desde mi última entrada, pero no ha cambiado mucho la situación: sigue tratándose aquel "pastel" de frustración al que ahora le pondré unas cuántas "cerezas".
Los días se me pasan lento y se hacen largos, efecto acentuado por la luz del sol que comienza temprano y se va alrededor de las 9 de la noche. Todos los días salgo a ensayo de los dos coros en los que estoy o a Misa. La ópera en la que iba a cantar la cancelaron. Estando en casa, cocinar y los quehaceres como lavar la ropa, la loza y limpiar el cuarto, me distraen y me levantan el ánimo. De resto, he tejido mucho. Afortunadamente tuve pedidos: Un conejo tejido para Patricia, que por supuesto no le cobraré, un poncho para una señora que aún no me ha pagado, una balaca y una bolsita para una amiga chilena que me los va a intercambiar por otra artesanía. También canto, y he compuesto mucho, lo cuál ya es bastantísimo consuelo.
He dejado un poco el Netflix, y me he hecho aficionada a un predicador católico de YouTube y a un programa español en el que se habla de actualidad desde una perspectiva católica. También se me dio por comenzar a ver un montaje de "La zapatera prodigiosa", por lo que mi tesis es sobre Federico García Lorca. Lamentablemente, viendo el video me di cuenta de que mi tesis es aún más inviable. No explicaré porqué técnicamente, pero también está el hecho de que no tengo cómo viajar a España en busca de fuentes, no tengo el dinero... El problema de siempre.
Hoy se me dio por revisar el contrato de mi alojamiento, y vence el 1 de Julio, lo cual me da un mes más. Obviamente no me iré antes del concierto de la Choral Society que es el 2, pero aunque consiga donde quedarme unos días, debo estar saliendo de este país a mediados de Julio. No creo que consiga trabajo en lo que queda de tiempo, además me tocaría gastar mi salario en vivir maltrechamente pagando un nuevo lugar, en vez de ahorrar, porque la visa sólo me deja trabajar medio tiempo. Quería ir con Patricia a Polonia este verano, pero me parece que no me va a alcanzar para los dos pasajes, así que me verán de nuevo muy pronto. Cuando estábamos comentando esto con Arturo, nos dio muchísima tristeza el hecho de que no turisteamos aquí, no conocimos Escocia, no fuimos a Europa, no comimos en esas pastelerías elegantes de Londres a la hora del té. Arturo preguntó "¿Qué sueño cumplimos?". No supe qué responder...
"Cumple tus sueños". Muchas personas respondieron a mi momento de crisis animándome a que no abandone mis sueños. Lo veo difícil, porque ser musicóloga no era mi sueño. Mi verdadero sueño de vida yacía siempre tan escondido pero tan obvio, aferrándose a mi corazón con determinación. Ese sueño no se desvanece, a pesar de las excusas con que lo golpeo como que no soy lo suficientemente hermosa, o carismática, o que no tengo un sintetizador. Lo decidí ignorar porque me sentía fea y sin talento. Pero al estar aquí, respondiéndome sólo a mi, me di cuenta de que el tiempo corre y yo debo hacer todo lo posible por cumplirlo.
Mi sueño al venir aquí no era convertirme en maestra en musicología, era salir del país, cambiar de ambiente, re encontrarme con mi creatividad y superar una crisis que comenzó en el 2013. La musicología sólo fue la vía más fácil que vi, sobretodo porque necesitaba mejorar mis posibilidades de empleo. Sin embargo aquí estoy, a un pelo de no terminar la maestría.
Cuando vi la fecha en la que acaba el contrato de la acomodación, pensé de repente que todo apuntó a este final, desde el día en que llegué a las malas a buscar donde vivir. Es providencial que me quede el dinero preciso para vivir este mes, pagar el tiquete de avión e irme cuando me tocaba de todas formas. ¿A qué llegaré a Colombia? Empezaré a buscar trabajo desde aquí, aunque eso no le quita la incertidumbre y la zozobra financiera, pero mi viaje personal, espiritual y creativo sigue. Arturo se devolverá después, pues tiene que conseguir trabajo aquí como sea para pagar la deuda que tiene con su alojamiento, pero su contrato es hasta Septiembre. Hasta Julio irán entonces nuestros esfuerzos por no estar separados. Nos esperaremos desde distintos continentes.