Estoy aquí sentada frente al escritorio con una batalla tremenda en mi interior.
El lado izquierdo de mi cuello y espalda están con dolor desde hace una semana, y desde hace dos días, el dolor me ha cogido el brazo izquierdo. No he tenido más opción que hacer como si no pasara nada, pero la verdad es que es bastante molesto porque yo soy zurda.
En 5 días es nuestro aniversario de novios con Arturo. Él va a venir a Southampton, y por primera vez en 8 meses, vamos a comer en un restaurante que no sea Subway o McDonald's, en un verdadero restaurante británico. Acordamos cuál iba a ser desde Diciembre y guardamos un presupuesto. Sin embargo, no siento ganas de celebrar en absoluto...
Recibí hace un momento un correo que decía que no me dieron el trabajo al que apliqué hace poco. Estos fracasos no se vuelven rutina, de ninguna manera te acostumbras a ilusionarte, pensar que para esta aplicación ya has aprendido y que esta vez si te tomarán en cuenta, y luego ver que no sucedió. Esto quiere decir que pasó otro mes en el que no recibí un salario, un mes en el que gasté lo menos que pude, siendo mi único lujo ir a verlo a él. Hace una semana también fui a comprarme una blusa bonita para ponerme ese día, porque no alcanzaba el dinero para vestido. Desde Abril el dinero no alcanza, ya pasó más de la mitad del año, y como no recibo ingresos, no he podido compensar los gastos que hice pensando en que seguro iba a tener trabajo para Mayo.
Mayo era un mes coyuntural desde aquella noche en que Arturo y yo decidimos que queríamos casarnos en Octubre. Hicimos cuentas de que en Mayo los preparativos debían comenzar, para Mayo diríamos a nuestras familias que había que ir empezando con lo que es a largo plazo, como mi vestido. Soñaba con que me tomaría yo misma las medidas, si acaso mediante video-llamada, para que la costurera me indicara bien cómo medirme. Pensábamos que para este mes por lo menos no estaríamos careciendo de lo que necesario, que es lo que por ejemplo le pasa a Arturo, que debe su alojamiento porque literalmente nunca tuvo ese dinero y contaba con trabajar.
Creía yo también que para Mayo ya le habría cogido más práctica a la maestría y que tendría la tesis planeada y aprobada. Esto no se cumple tampoco. Después del fiasco de presentación de mi plan de tesis que tuve hace tres días, vuelvo a sentirme como cuando llegué, como más tarde en Diciembre: En el lugar equivocado. ¿No sería mejor ahorrarme toda esta humillación? Ayer Valeria, mi consejera académica, me dijo que tengo que trabajar el doble que los demás porque pienso de manera muy poco práctica y me hace falta método, sobretodo método científico. Claro que me hace falta, si yo nunca quise ser científica... Contemplamos entre las dos mis opciones, y entre ellas está el no hacer la tesis y por lo tanto no obtener el título de Maestra.
Y en este punto, no me importaría. Si entre más me conozco más me doy cuenta de que no quiero ejercer la musicología, si ya en Diciembre sabía que esto no es para mi... ¿Cómo puedo adquirir competencias que no tengo y forzar una perspectiva y un enfoque específico que no tengo? A veces miro mi vida en retrospectiva y me doy cuenta de cuánto me he esforzado por adaptarme a una vida ordinaria, a procesos ordinarios, que nunca me salen bien... Cuando he sido realmente feliz es porque he optado por lo diferente, inesperado, alguien podría decir que por lo inefectivo o no práctico, como estudiar la carrera de música. ¿Cómo puedo adquirir eso que no tengo? Sinceramente, nunca me ha interesado adquirirlo.
Valeria me ha dado unos días para tomar la decisión de si quiero o no presentar la tesis y obtener el diploma. Para Arturo es impensable el decir que no, porque significaría que me rendí, que me dejé aplastar... Ahora mismo pienso que decir que no implicaría que puedo recomenzar, salir de esta situación precaria y comenzar de nuevo; ya que la experiencia no ha sido perdida. Si en mi desesperación por mejorar mis opciones profesionales no habría escogido lo que era más fácil en ese momento, es decir escribir un ensayo para aplicar a musicología, no habría salido del país, no habría vivido sola y alcanzada económicamente, no habría puesto a la mayor de las pruebas nuestro amor con Arturo, y no me habría visto como debía verme... No me habría reconciliado conmigo y con la música.
No hay comentarios:
Publicar un comentario